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Impresiones sobre Sri Lanka

Acabamos de regresar de Sri Lanka y venimos entusiasmadas. Nos ha encantado la gente, hemos visto más animales que en ningún otro país que hayamos visitado hasta la fecha, hemos disfrutado de la comida, de las playas, de los parques naturales, de las ciudades antiguas y además nos ha hecho un tiempo estupendo. Así que ha sido un viaje casi perfecto.

Hallo, Madam… Where are you from?… Where are you going?

Si me hubieran dado una rupia por cada vez que nos han preguntado eso ahora sería dueña del Bank of Ceylan. Si eres tímido, misántropo o no te gusta que se metan en tu vida, no vayas nunca a Sri Lanka. La gente es encantadora, curiosa y, sobre todo, muy preguntona. No se cortarán un pelo en pedirte toda clase de detalles sobre tus planes para el día y se extrañarán de que no los tengas. Los guiris les hacemos mucha gracia, y te pedirán tanto que poses para sus fotos como se ofrecerán ellos para posar en las tuyas. Nunca tendrás que pedir ayuda, te la ofrecerán mucho antes de que la necesites, incluso, aunque no la necesites, y esto puede llegar a ser agotador a veces. Vayas por donde vayas todo el mundo te irá saludando “Hallo, Madam/Sir… Where are you from?… Where are you going?”  La gente es estupenda, y no dudarán en acompañarte sin que lo pidas, hasta el lugar por el que preguntes. Además, prácticamente todo el mundo chapurrea el inglés suficiente para hacerse entender, lo que facilita mucho las cosas. La gente de Sri Lanka es muy simpática y, en general, tiene una sonrisa y una mirada de inocencia y curiosidad como las de los niños, que a veces nos han llegado a conmover… Eso la gente normal de la calle. Los que viven de los turistas son harina de otro costal. A muchos de estos se les acaba la simpatía en el momento que ven que no te van a sacar ni un cuarto o que te van a sacar menos de lo que esperaban. Nos hemos encontrado con gente grosera, jeta y con auténticos acosadores, y no en un sentido sexual. Eso sí, seamos justos, esto ha sido la excepción, pero para que veáis cómo se las gastan algunos, conocimos a seis alemanes que nos contaron que el dueño del hotel White Sands de Nilaveli les echó a la calle cuando le dijeron que no querían contratar la cara excursión de buceo que les había ofrecido. Hala, ya tenéis un sitio para apuntar en la lista negra de Sri Lanka. Os iré dando más, y también la lista blanca de los super estupendos, por supuesto.

Siempre es desagradable sentirse como un fajo de billetes andante al que todo el mundo le quiere echar mano. Pues así te sentirás todo el tiempo en las zonas turístícas de Sri Lanka. Aunque la gente está encantadísima de ayudar, nos hemos encontrado con alguno que nos ha pedido dinero a cambio de señalarnos el autobús que teníamos que coger. No habrá un sólo conductor de tuk tuk que no te ofrezca llevarte, aunque haya 20 tuktuks en fila y todos te lo hayan preguntado delante de él. Todo el mundo lo intenta, el que vende los cocos, el de las samosas, la señora de las camisetas, el que tiene una joyería, el de la tienda de té… No importa lo hastíado que parezcas, ni que les digas que es tu último día y que no te queda ni una rupia en el bolsillo. Te señalarán el cajero. “I´m not a factory of money” Da igual lo que digas, para ellos lo eres. Nuestro último día en Negombo, y con todo el dolor de nuestro corazón, ya no respondíamos a ni un solo “Hallo, Madam… Where are you from?… Where are you going?” Estábamos hasta el mismísimo y realmente teníamos las rupias contadas.