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Cómo elegir un buen compañero de viaje

He viajado muchas veces con desconocidos y algunas veces ha salido bien (e incluso, muy bien) y otras he descubierto la cantidad de formas diferentes que se me ocurren de matar (algún día haré un post con algunas de las experiencias más terroríficas con compañeros de viaje). Pues bien, esto te puede suceder a ti, amigo lector.

Estás loco por irte de viaje pero no tienes quién te acompañe y no te apetece irte solo, porque te da un poco de miedo, o simplemente porque prefieres compartir gastos y experiencias. Pero, claro, de antemano ¿cómo saber si ese completo desconocido se va a convertir en tu amigo del alma o en una auténtica pesadilla? Es imposible saberlo y si la intuición no es tu punto fuerte, debes tomar ciertas precauciones para que la cosa no termine como el rosario de la aurora:

Conócelo personalmente antes de salir de viaje. Probablemente contactes con esa persona a través de un foro o de un amigo común. Uno no es igual en internet que en el cara a cara. Es fundamental que os toméis algo juntos antes de partir y ver qué idea tiene cada uno del viaje. Pues bien, una vez hechas las presentaciones, vamos a dejar claro de antemano ciertas cosas importantes.

Itinerario: hay que pactarlo entre todos para que nadie se quede con las ganas de ver algo y perder el tiempo con indecisiones. Hay que acordar los sitios imprescindibles y los que no lo son tanto por si hay que hacer cambios sobre la marcha. Hay que ser tan claro como flexible.

Presupuesto: este es uno de los puntos más delicados y que más malos rollos genera. Es fundamental acordar un presupuesto diario aproximado, sobre lo que cada uno está dispuesto a pagar por dormir, comer y por las actividades culturales o de aventura que se presenten en el viaje. Aunque seas flexible, no debes renunciar a hacer ciertas cosas si te hacen ilusión porque tus compañeros estén más tiesos que la mojama o sean unos pesetillas (ya que puede que no vuelvas nunca a ese país). Igualmente, si vas con gente que tiene mucha más pasta que tú para gastar, probablemente te pases el viaje frustrado y si les sigues el ritmo tendrás que volverte mucho antes de lo que esperas.

Manías y costumbres: viajé a Rusia con una chica que no comía más que comida basura, así que me pasé el viaje entrando en sitios tan rusos como el Mc Donalds, el Kentucky y mierdas de ese tipo, que odio, porque yo sí cedía pero ella no. Llegó a ser cansino e irritante. La hora de levantarse también suele ser fuente de conflictos. Hay gente que no está dispuesta a madrugar, o que tarda dos horas en prepararse. Hay que llegar a un pacto y a quién no cumpla, no se le espera. Luego están los adictos a las redes sociales que te llevan peregrinando para encontrar los sitios con wifi para dar cuenta de cada minuto del viaje a esos amigos que no le han querido acompañar, una auténtica pesadilla. Es algo que me cabrea especialmente. Si vas a estar pendiente del puto móvil todo el día no necesitas compañeros de viaje, gilipollas.

Equipaje: aunque parezca que es un asunto puramente personal, también es importante ponerse de acuerdo, ya que jode mucho ir cargada como una mula con todo el kit de aseo para que llegue el listo de tu compañero, que va bien ligerito y te pida el dentífrico, el gel, tu toalla, tu cargador, tu secador, que le hagas fotos con tu megacámara de un kilo a cambio de que él te haga una puta mierda de fotos con su móvil, etc. Hay cosas que se pueden compartir y cuyo peso podéis repartir (gel, champú, papel higuiénico, crema solar, etc).

Intereses: un ejemplo, quieres ir a Holanda, porque te fascina el agua, los molinos, los tulipanes, Van Gogh, el queso, la luz de los Países Bajos… Así que buscas un compañero de viaje que también está loco por ir a Holanda, porque le gustan las setas alucinógenas, fumarse unas trompetas de un metro y las pilinguis del barrio rojo. El viaje se presenta interesante…

Independencia: esto no se descubre hasta que ya estás de viaje, pero hay gente que realmente no sabe hacer nada sola y esto es muy incómodo. A mí me agobia especialmente. Si la cosa no funciona y no se arregla dialogando, que cada uno tire por su lado. Yo lo he hecho y así he enderezado un viaje que iba abocado al desastre. Fue en mi primer interrail por la zona C (Dinamarca, Alemania, etc). Lo hice con una chica y un chico. No nos conocíamos ninguno. El tío resultó ser un cretino total, dictador, egoísta, rácano, mentiroso, lento y gilipollas. Me harté y a mitad del viaje le mandé a escardar. La chica eligió continuar el viaje conmigo y desde que nos quitamos ese lastre, todo fue sobre ruedas. Ya lo dice el refranero español: “Mejor solo que mal acompañado”.