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Irán Tripconsejos

Los peligros de viajar a Irán

23 mayo 2017

¿Que te vas a Irán de mochilera? ¡Pero si están en guerra! ¡Dios mío, te van a secuestrar/matar! ¿Por qué vas allí? ¿Qué hay allí? ¿Por qué vas a un país tan feo? ¿Una feminista viajando a Irán? ¡Pero si es súper peligroso!… Estas son solo unas pocas frases de las muchas que me han dicho cuando he anunciado que me iba a conocer Irán. Todo es producto de la ignorancia, de la desinformación general y de la información tendenciosa, islamófoba y muchas veces flagrantemente falsa, de los medios de comunicación occidentales manejados por intereses políticos y económicos. Que limite, entre otros países, con Pakistán, Afganistán y con Irak, tampoco ayuda.

¿Qué por qué llevaba años soñando con conocer Irán? Porque quería viajar en el espacio y en el tiempo hasta la antigua Persia. Porque ahí está el origen de todo, el origen de nosotros mismos. Porque sedujo Alejandro Magno y a Marco Polo. Por su papel fundamental en la historia del mundo. Por Isfahán. Porque viajando por el mundo he conocido a muchos iraníes, la gente más agradable y hospitalaria con la que me cruzado jamás y quería conocer su hogar. Por Persépolis, por sus palacios, por sus jardines repletos de aromáticas flores y el rumor del agua que los baña, porque reflejan su idea del paraíso… Por las granadas, los dátiles, el azafrán… Por el desierto y sus ciudades oasis. Por el color turquesa.

Peligrosas mujeres radicales con clara intención de matarnos a base de cebarnos con sus guisos

Peligrosas mujeres radicales con la oscura intención de matarnos a base de cebarnos con sus guisos

Irán está lleno de peligros, sí, y te los voy a enumerar:

  • Engordar: los persas son amantes de los dulces, los helados de azafrán y el agua de rosas. La tentación es constante e inevitable. Mi descubrimiento: la combinación de dátiles con el queso blanco es una deliciosa bomba calórica.
  • “Perder” demasiado tiempo hablando con la gente: los iraníes son muy simpáticos, curiosos, parlanchines y hospitalarios. Pocos hablan inglés, pero hasta los que no hablan ni papa saben preguntarte de dónde eres, cómo te llamas y saben darte la bienvenida. Se harán selfies contigo, te ofrecerán comida, acompañarte hasta el sitio que estás buscando y te invitarán a su casa a comer, a cenar e incluso, a dormir. Aunque no es legal allí, Irán es el país que ofrece más plazas de couchsurfing del mundo. A los persas les encanta tener invitados y consideran a los extranjeros una bendición. Coincidimos con españoles que estaban de couchsurfing en Irán. Nos dijeron que los anfitriones “se preocupan verdaderamente por ti, como un padre o una madre”. Al principio nos planteamos hacerlo, pero como éramos cuatro, nos parecía un abuso y también temíamos “perder” demasiado tiempo en las casas debido a la hospitalidad de los anfitriones. Si vas a Irán de couchsurfing no te olvides de hacerles un buen regalo a esa gente tan encantadora y generosa.
  • Hablar de Cristiano Ronaldo y de Messi varias veces al día: Sí, una verdadera cruz para los que odiamos el fútbol, pero esto no sólo nos ha pasado aquí ¡nos pasa en todas partes!
  • Asarte: hace mucho calor y la obligación de llevar pantalón largo y velo no ayuda. Por eso te recomiendo no ir en verano (no me lo quiero ni imaginar, con el calor que hemos pasado en Mayo). Sin duda, la mejor época es la primavera, para disfrutar del buen tiempo y de los jardines persas repletos de flores.
  • Cagarte encima: al ver como conducen o al intentar cruzar un paso de cebra. Este es el verdadero peligro en Irán.
  • Resetear tu cerebro programado: prepárate para avergonzarte íntimamente de tus prejuicios descubriendo una realidad diferente a la que han contado. Ver y descubrir con tus propios ojos es el mayor placer que te ofrece un viaje. Irán es un destino imprescindible.

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Por cierto, muchas de las cosas que había leído han resultado no ser ciertas (no quiero decir que en su día no lo fueran) pero no es verdad que no se pueda escuchar música occidental, ni cantar, ni bailar. Hemos escuchado mucha música en Irán. También nos sorprendió ver cocacola por todas partes y toda clase de marcas “imperialistas”, que, os aseguro, no eran imitación (aunque también las hay).

Si has viajado a Irán o estás pensando hacerlo, déjanos tu comentario. Nos gusta leerte.

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