Capsule
Japón

La experiencia de dormir en un hotel cápsula

12 diciembre 2015

Es lo más parecido a dormir en un archivador o en un nicho, pero contra lo que se pueda pensar, no es agobiante. Yo tengo bastante claustrofobia y en ningún momento me sentí agobiada, porque las cápsulas son suficientemente espaciosas, con dos metros de largo, por uno de alto y uno y pico de ancho. Además iba convencida de que tenían una especie de puerta hermética, como la de una lavadora, pero no es así, tienen una esterilla de bambú o de fibra de vidrio.

Eva (10)Las cápsulas son bloques modulares de plástico o fibra de vidrio con esquinas y rincones redondeados, dispuestas en hileras, con dos o tres alturas. Dentro, además de la cama, tienes televisión (puedes echar moneditas si quieres ver programas cachondos), consola, radio, despertador, luz para leer, aire acondicionado y wifi. Está prohibido comer, beber y fumar dentro de la cápsula y dormir más de una persona en ella. El la parte de fuera puede haber una luz verde o roja que indica si está o no alquilada.

El equipaje se guarda en taquillas, que suelen estar en la recepción, y en algunos te ofrecen zapatillas y yukata (kimono “de andar por casa” de algodón), para estar más cómodo. Además suelen disponer de un onsen (baño caliente japonés) para los clientes. Muchos tienen restaurante, o como mínimo, máquinas de vending con comida y bebida, y algunos cuentan también con un área común de entretenimiento con ordenadores y bar.

La mayoría de los hoteles cápsula aceptan sólo hombres aunque se pueden encontrar algunos donde también tienen una zona separada para mujeres. Nosotras dormimos en dos, uno en Tokio (Capsule Inn Akihabara) y otro en Osaka enorme Capsule Hotel Asahiplaza Shinsaibashi), donde también había onsen para mujeres donde te proporcionaban toda clase de productos para la higiene como champú, pasta de dientes, crema hidratante y ¡hasta un cepillo!.

En el de Osaka la zona de mujeres estaba en la planta del sótano y para entrar había que meter una clave. Estos japos deben ser un poco cerdacos, porque entre esto y el vagón de mujeres del metro, se ve que les va arrimar la cebolleta bastante.

Estos alojamientos son muy populares por su ubicación y su precio económico, que ronda entre los 25 y los 40€ por noche. Sus clientes habituales son trabajadores que han perdido el último tren o que se han cogido una buena castaña y no pueden o quieren llegar con semejante pedal a casa. La crisis económica ha hecho que también sea el lugar elegido por muchos desempleados que alquilaban cápsulas por periodos de meses.

Nosotras dormimos nada más aterrizar en Japón en un hotel cápsula. Todos sentimos unas extrañas vibraciones durante la noche. A principio, yo pensé que seguía teniendo la sensación de las turbulencias del avión en el cuerpo. Después descubrimos que se trataba de un pequeño terremoto.

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