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Myanmar

Cinco lugares imprescindibles de Birmania

6 diciembre 2015

Si eres un amante de Asia como lo somos nosotras, seguro que Birmania está entre tus destinos soñados porque además de sus tesoros naturales e históricos, aún sigue atrapada en el pasado conservando todavía, prácticamente intactos, lugares, tradiciones, costumbres e inocencia. Nosotras descubrimos Birmania en un mismo viaje de un mes que después nos llevaría a Tailandia y fue como un viaje en el tiempo.

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Pese a estar al lado la una de la otra y compartir espacio en la estrecha península de Malaca, parece que les separaran decenas de años de diferencia. El pueblo de Birmania ha padecido una férrea dictadura de más de 50 años que lo ha mantenido aislado y en una situación precaria. La ONU ha reconocido que el ejército birmano sigue confiscando ilegalmente tierras, expulsando a los aldeanos de sus hogares y esclavizándolos con trabajos forzosos… La tortura, las violaciones y los asesinatos siguen produciéndose con total impunidad contra los que se atreven a protestar.

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Hay grupos étnicos que están siendo exterminados, sin que a penas trascienda nada al exterior. Aún hay zonas prohibidas a los extranjeros y los birmanos se pueden enfrentar a serios problemas si alojan o charlan sobre temas “inapropiados” con turistas y viajeros. Afortunadamente, y crucemos los dedos, en noviembre se acaban de celebrar las primeras elecciones “pacíficas y libres”, según los observadores internacionales que le han dado una amplia mayoría a la Liga Nacional para la Democracia (NLD), el partido de la nobel de la paz Aung San Suu Kyi. Se abre una nueva era para Birmania, un gran momento para visitar a un país ilusionado con estrenar la libertad.

Estos son los cinco lugares y experiencias imprescindibles en Birmania:

Shwedagon Paya (Yangôn)

Foto de Theshwedagonpagoda.com

Foto de Theshwedagonpagoda.com

Es una de las pagodas budistas más famosas del mundo y según la leyenda, también la más antigua, ya que tendría más de 2.600 años de antigüedad (los historiadores no se ponen de acuerdo y sitúan su construcción entre los siglos sexto y décimo). Es el lugar más sagrado de Birmania y lugar de peregrinación para los budistas, como lo es la Meca para los musulmanes. Se cree que custodia ocho pelos del cabello de buda.

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Shwedagon

Tiene 99 metros de altura y es de un brillante dorado, que hace que pueda ser vista desde la mayoría de lugares de Yangon. Forma parte del complejo religioso Shwedagon. Descálzate y rodéala caminando en sentido contrario a las agujas del reloj. Déjate deslumbrar por el baño de oro con el que está cubierta y busca entre los 7.000 diamantes, rubíes, topacios y zafiros que decoran su corona, la gran esmeralda que refleja los últimos rayos de la puesta del sol. Los birmanos la consideran indestructible, ya que ha sufrido varios terremotos, algunos muy fuertes, a los que no ha sucumbido, pese a encontrarse en lo alto de una colina.

U Bein (Amarapura)
Uno de los lugares más fotogénicos y mágicos de Birmania y quizá mi puente favorito de todos los que he visto. Es el puente de teca más largo del mundo con 1,2 km de longitud y se eleva sobre el lago Taungthaman. Alquila una barca de remos y mira desde el agua como los pilares de madera sostienen frágilmente a la gente que pasa por el puente.

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Nosotros alquilamos una que hacía aguas por todas partes, lo que le añadió emoción al momento. Cuando vimos que no íbamos a ser capaces de achicarla a tiempo, subimos al puente. A diferencia del resto de puentes del mundo, éste no es sólo un lugar de paso, es un lugar para sentarse, conversar y observar. Tú también serás observado, seguro, por una cara sonriente con muchas ganas de hacer preguntas. Sigue con la mirada a los jóvenes monjes budistas que vuelven a sus monasterios.

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Bagan (Nyaung-U)
Me atrevo a decir que éste es uno de los lugares impresionantes que están en top 10 de cualquier viajero. Bagan es uno de los sitios que hay que ver antes de morir. Fue la capital de los reinos más poderosos de Birmania y llegó a albergar más de 13.000 monumentos budistas, de los que se conservan unos 4.000, (algunos en muy mal estado y otros reconstruidos de cualquier manera), por eso hay que hacer una selección de los más importantes y mejor conservados del conjunto arqueológico.  Como ocurre en Angkor (Camboya), los templos están muy diseminados, así que te aconsejo que alquiles una motocicleta, bici (si no hace mucho calor y estás en forma) o contrates un conductor. Nosotras lo hicimos en coche de caballos.
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Dedícale al menos dos días y no te pierdas la puesta de sol desde alguna de las pagodas más altas donde podrás disfrutar del sol dibujando las siluetas de las miles de pagodas de Bagan antes de esconderse en el horizonte. A nosotras nos pilló una tormenta eléctrica bestial, el último día, en lo alto de una de la Shwe San Daw. Fue un espectáculo asombroso, precioso y bastante aterrador que no olvidaré jamás. El cielo se puso negro de repente. Los rayos iluminaban en cada destello toda la explanada de árboles y pagodas y los truenos retumbaban con tal fuerza que parecía que iban a estallar todas las piedras. Se nos pusieron los pelos de punta. Salimos corriendo a refugiarnos en nuestro cochecito de caballo (porque sólo había uno), cuando cayó una tromba de agua como no había visto en mi vida. Nos acurrucamos bajo el toldito pero era inútil. Intenté proteger mi cámara poniéndole toda la ropa y todas las cosas que tenía encima, pero se estropeó para siempre. Se nos calaron hasta las bragas. Por el camino recogimos a una japonesa que estaba sola, bajo la lluvia, esperando que pasara algún taxi. Nos cruzamos con un camión sin luces que se iba iluminando ¡¡¡con una linterna!!! A un lado de la carretera, una anciana, acojonadita, se agachaba cada vez que estallaba un trueno. La señora, el caballo, la japonesa y nosotras, estábamos cagadas. El camino hacia el pueblo se nos hizo muy largo, pero también muy emocionante. Se fue la luz en todo el pueblo. Nunca olvidaremos esa tormenta brutal y preciosa.

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Nosotras llegamos a Bagan en barco desde Madalay. Doce horas de trayecto que comenzaron con el amanecer y terminaron con el atardecer, donde pudimos disfrutar desde el río Ayeyarwadi de las siluetas picudas de las estupas antes de que el manto de la noche las sumergiera en oscuridad.

Lago Inle (Nyaung Shwe)
El lago Inle es otro lugar mágico. Alrededor de esta larga lengua de agua de 100km de largo hay más de 200 aldeas, y dentro del propio lago hay varios pueblos y templos flotantes, como el de los gatos saltarines (no saltaron para nosotras, los pillamos de relax, es más, a mí uno me dio un zarpazo el muy borde porque fui a acariciarle).

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Negocia un barquero y descubre los tesoros del lago y la destreza con la que manejan los pescadores intha esas extrañas redes en forma de cono.

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En una de las orillas del lago se encuentra la pagoda de Phaung Daw U, una de las tres principales de Birmania que contiene imágenes de Buda del siglo XII, a las que no te podrás acercar si eres mujer. Sí, el budismo también es machista. Nosotras asistimos allí a una procesión acuática muy colorista.

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Viaducto de Goteik  o el puente de la muerte mortal (entre Pyin U Lwin y Lashio)
Si te gustan los trenes y las emociones fuertes súbete al tren y siente como se te ponen de corbata cuando la renqueante locomotora entra en el viaducto de Goteik. Es el puente más alto de Birmania y fue el viaducto ferroviario más alto del mundo cuando terminaron de completarlo. Lo construyeron los británicos colonialistas en 1899 y era y es un prodigio de la ingeniería.

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En su punto más alto se alza 102 metros sobre el suelo y los 689 metros de longitud se recorren con tensión de glúteos, porque el puente tiene más de un siglo de antigüedad y, al parecer, no ha sido nunca reparado. Recorrer el puente es como caminar sobre una cuerda floja. El tren cruza muy despacio para que las vibraciones lo no dañen más y provoquen el colapso.

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