Mikonos
Grecia

Ruta paso a paso por Grecia (3ª parte)

24 mayo 2015

10 Naxos
Desayunamos en el hotel y alquilamos un quad con el que recorremos la isla, que es muy montañosa y tiene bonitos paisajes. Paramos a comer en Apeiranthos. Una cría de 10 años ayuda a su padre haciendo de camarera y nos da mal las vueltas. Después paramos en Filoti a tomarnos un Dakos (ensalada griega sin pepino y con una especie de pan crujiente en el fondo).

El viento es helador, pero aún así vamos a ver la playa de Plaka, la tercera mejor de Europa, según nos contaron. Tras meternos por un par de caminos equivocados, conseguimos llegar a la playa, que es enorme y bonita, pero hace mucho frío y aguantamos unos pocos minutos.

Volvemos a Naxos heladas en el quad, con la toalla de playa a modo de chal. Nos abrigamos un poco más en el hotel y vamos a ver el barrio de Grotta, que nos parece más bonito y cuidado que el kastro (centro). Allí nos hacemos amigas de mil gatos, para los que hemos comprado comida.

Devolvemos el quad y compramos el ferry a Mikonos. Cenamos en un restaurante mítico de Naxos (al menos eso dice la simpática señora que lo regenta) donde por fin puedo probar la salchicha de Naxos. Salimos rodando.

11 Naxos – Delos – Mikonos 
Madrugamos para coger a las 08.30 el ferry rápido a Mikonos. No lo teníamos planeado, pero tenemos la suerte de que este ferry para antes en Delos, donde disponemos de tres horas para visitar la isla. El barco es muchísimo más pequeño que los enormes ferries públicos, y el mar lo zarandea como a una maraca. Comienza el reparto de bolsas para potar. A mí se me pone el estómago del revés y haciendo caso a un miembro de la tripulación, voy a la parte de abajo a ver si se me pasa. Pero me mareo mucho más. Al lado se me sienta una señora francesa que se pone a potar y ¡encima se la rompe la bolsa! Yo no quiero abrir los ojos, pero me pongo todavía peor y Soraya, que no está mareada, de la peste, pota también. Así que detrás voy yo. Tras hora y media de terror, por fin pisamos tierra firme en Delos, aunque en la mitología clásica se decía que había sido una isla flotante. Fue uno de los lugares más sagrados de Grecia y así lo atestiguan las numerosas ruinas que allí se conservan, entre las que se encuentran un teatro, varias casas, templos, etc. Es interesante porque hay algunas cosas extraordinariamente conservadas y hasta un templo dedicado a los dioses extranjeros, algo que nos hizo mucha gracia. Estos griegos estaban en todo. Delos es patrimonio de la humanidad y está deshabitada.

A las 13.30 cogemos de nuevo el ferry a Mikonos. Esta vez me subo a la cubierta y disfruto de los envites de las olas que nos hacen saltar. Llegamos caladas. Tras coger el camino equivocado, la dueña del hotel nos encuentra andando por la carretera y nos recoge en su coche, cosa que se agradece porque hay una pronunciada cuesta arriba. Dejamos las cosas en el hotel y vamos a conocer Mikonos, que es también muy mono, pero muy turístico. Los guiris están por todas partes otra vez, sobre todo en los molinos y la pequeña Venecia (¿cuántas Venecias pequeñas, grandes, del norte, del sur, del este, del oeste y de Getafe hay en el mundo?), donde un puto payaso (los odio) nos jode una puesta de sol maravillosa.

Cenamos en un sitio lleno de guiris jovencitos (porque es de los más baratos) y de nuevo aparece el payaso infernal. No sé si tendrá algo que ver, pero al día siguiente las dos estuvimos un poco descompuestas.

12 Mikonos – Atenas
Desayunamos en una panadería-pastelería que está justo a la entrada de la zona centro donde nos dejamos aconsejar y pedimos un pastel típico de Mikonos. Tiene un aspecto y sabor estupendo el primer minuto, pero después se convierte en una pesadilla. Tiene como 8.000 calorías, crema, chocolate y bizcocho borracho por doquier. Es enorme y no podemos acabarlo, así que pedimos una caja para intentar terminarlo en el ferry (si no acababa él con nosotras antes).

Pasamos la mañana recorriendo las callecitas encaladas de Mikonos y a las 14.15 cogemos al ferry a Atenas. Nos acerca en coche la señora del hotel. No suelen hacerlo, pero antes hemos tenido una animada conversación con ella y con su hermano sobre Grecia y sobre España y les hemos caído fenomenal.
El trayecto es muy bonito, con parada en Tinos y en Siros, que se ve espectacular desde el barco. Soraya sale en busca de Ana, una catalana que nos saludó esa misma mañana en Mikonos y consigue encontrarla en el ferry. Se sienta con nosotras y echamos un rato estupendo hablando de viajes y de política. Es una tía estupenda y nos cae genial.

Siros

Llegamos al Pireo y nos despedimos de Ana. Como no encontramos el bus que va a Omonia, seguimos a las hordas hasta el metro. Alucino al ver que el metro pasa por el Plaka, al ladito de la acrópolis. No me lo podía creer. Llegamos al hostel, que es una mierda pinchá en un palo. Me da rabia porque hemos reservado dos noches, que encima son las últimas noches en Grecia, pero bueno, es lo que quedaba disponible la víspera, sin que se nos disparara el presupuesto. Lo único que tiene bueno es que está cerca de Monastiraki, la zona más animada y bonita de Atenas, donde comienza el Plaka. Y allá que vamos. Está un poco desangelado porque es tarde y casi todas las tiendas han cerrado. Soraya no lo recordaba así de muerto. Pero enseguida encontramos dos o tres plazas y calles llenas de restaurantes mucho más animadas donde cenamos un poco regulero (en Atenas es donde peor hemos comido de lejos).

La destilería más antigua y bonita de Atenas

13 Atenas
Por la mañana descubrimos que la zona del hostel está muy animada. Hay un mercado de abastos, donde los carniceros nos saludan y nos guiñan el ojo. También hay un montón de tiendas que exponen colgados en las puertas cacharros, especias, mochilas… en fin, todo lo que puedas necesitar. Desayunamos en una cafetería donde conocemos a un camarero griego que habla muy bien español porque ha currado dos años en Galicia. Nos ponemos a tope con el frappé.

Visitamos el ágora y después la acrópolis, donde hay bastantes turistas. Es una gozada ver el Erecteion con sus réplicas de las cariátides (las de verdad están el el museo, menos una, que se la quedaron los jetas de los ingleses). El Partenón me dejó un poco fría, la verdad, y es que el pobre está hecho unos zorros, con dos enormes grúas, una dentro y otra fuera, y todo ese andamiaje. Lo están desmontando entero para volver a reconstruirlo tal como era, ya que en las anteriores restauraciones, básicamente, piedra que veían, piedra que colocaban. Ahora están colocando cada piedra en su lugar original. Pasarán muchos años hasta que todo esté en su sitio, pero merecerá la pena. Me gustó más ver las partes de los frisos laterales en la última planta del museo, que reproduce exactamente, el tamaño del Partenón y el lugar donde iban colocados.

El museo es muy interesante y tiene piezas de valor incalculable, pero a mí me pasa como en el British Museum o en el Prado, me sobrepasa. No puedo con tanta sobredosis de arte en un mismo día y llega un momento donde no puedo más, y me empiezan a salir piedras hasta en los riñones.

Comemos muy tarde, cuando algunos guiris empiezan a cenar, en una de las terrazas del Plaka. La comida es de batalla, mediocre, congelada, sin
ningún cariño, para guiris. Grrr. Vamos a ver la mediática plaza Syntagma, epicentro del terremoto político que se ha producido en Grecia y cuyas réplicas han llegado a agitar a España y a Europa entera. Allí hablamos con unos simpatizantes de Syriza que nos preguntan por Podemos y que me echan un piropo estupendo :). Soraya reconoce el árbol donde se suicidó un señor desesperado hace unos meses y que salió en todos lo medios.

Tenemos suerte y justo  se está produciendo el cambio de guardia. Al lado de Syntagma están las calles más pijas de Atenas, con las tiendas de marcas de lujo. Hicimos una cena más o menos frugal de yogurt griego con nueces y miel y nos tomamos una cervecita en una terraza del Plaka con vistas a la acrópolis.

14 Atenas – Madrid
Volvemos a saludar al camarero que habla español y le pedimos que nos recomiende una buena zona para comer, ya que nos están cascando en Atenas una comida para guiris que no es de recibo y queremos despedirnos por todo lo alto. Nos indica una zona por las calles traseras a nuestro hostel que tienen muchos restaurantes y no habíamos visto. Pero antes vemos lasruinas que nos quedan pendientes y vamos a comprar algún regalillo y un poco de Ouzo.

Comemos por la zona que nos recomendaron pero vuelve a ser frustrante. ¡Qué mala suerte hemos tenido en Atenas! Recogemos las mochilas en el hostel y tiramos para la plaza Syntagma, donde cogemos el bus al aeropuerto. A las nueve de la noche despegamos. Στο επανειδήν, Ελλάδα!

4 comentarios

  • Responder Monica 22 abril 2016 a las 10:21 pm

    Viajera, ¡se nota a lo lejos! Periodista, se nota en tus relatos pero sobre todo en tus fotos (morí de envidia!!!) y por tu gracia , eres del sur de España, no? Gracias, tomaré en cuenta muchos de tus detalles. Viajo en septiembre a Grecia por tres semanas. Te mando un abrazo argentino.

    • Responder Eva L. 23 abril 2016 a las 11:58 am

      Gracias Mónica, ¡pero no soy del sur de España! Soy castellana de nacimiento y madrileña de corazón. Me alegro de que te gusten mis fotos porque es en lo que soy más novata y por eso me hace más ilusión. Un abrazo también para ti y que disfrutes mucho de Grecia.

  • Responder Paloma 7 agosto 2017 a las 7:34 am

    Hola!

    Me gusta mucho tu blog y la manera de contarlo, que ha sido muy útil. Ya me imaginaba algo así con las islas de Santorini y Mikonos (el momento aplauso a la puesta de Sol ha sido definitorio total), así que, habiendo tantísimas islas en Grecia, voy a optar por visitar otras.

    Seguiré leyéndote!!

    Un abrazo!

    • Responder Eva L. 11 agosto 2017 a las 12:43 pm

      Haces bien eligiendo otras islas y más en verano. Yo no iría ni gratis en verano a Santorini y Mikonos, creo que tiene que ser una pesadilla total. Grecia tiene mucho encanto, no hay por qué seguir a la manada. Si te escapas a otras islas ahorrarás dinero, comerás mejor y disfrutarás el doble.

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