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Indonesia

Itinerario e impresiones sobre la ruta Indonesia, Malasia y Singapur

30 octubre 2011

Os cuento cómo fue nuestra loca ruta de 23 días. Si tuviera que repetir, la haría justo alrevés, empezando por Singapur y acabando en las Islas Gili. Comenzamos por Bali, donde todo fue muy cómodo y relajado y lo completamos con unos días en dos de las tres Islas Gili, una maravilla para relajarse y disfrutar del snorkell y la buena vida. Después nos pegamos un tute tremendo para ir a Java en bus + barco + bus. La visita a los volcanes fue espectacular, de esas cosas que te dejan huella para siempre, pero llegar hasta ellos en un tiempo record más los consiguientes madrugones y caminatas, fue un palizón. En Malasia estuvimos de paso (íbamos a toda prisa) por Kuala Lumpur (yo me quedé con ganas de verla en condiciones) y después pasamos tres días en la selva. La experiencia fue divertida pero muy poco auténtica, vamos, una turistada del copón, no vamos a engañarnos. Singapur nos encantó, tan limpito y tan impoluto (pese al infernal olor a rambután en alguna de sus calles) después de un viaje infernal en un tren malayo lleno de cucarachas.

Esta es la ruta que hicimos por Indonesia, Malasia y Singapur:
– Bangkok (3 días)
– Bangkok-Bali (Kuta) 1 día
– Bali (Gili Air) 1 día
– Bali (Gili T.) 2 días
– Bali (Ubud) 6 días – haciendo excursiones por toda la isla, claro
– Java – Volcanes Ijen y Bromo (2 días)
– Java – Yogyakarta (! día para ver Pranamban y Borobudur)
– Malasia (Kuala Lumpur) 1 día
– Malasia (Taman Negara) 3 días
– Singapur 1 día

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¡Me pusieron la vacuna de la rabia!

Lo peor:
– Lo que menos me gustó en Bali: Kuta, Uluwatu y Jimbarán. Kuta por ser una especie de Benidorm para surferos australianos (bastante tontos la mayoría) y porque la gente de allí está corrompida totalmente por el turismo. Nos intentaron timar en Kuta con el cambio de divisa y les montamos tal pollo que nos presentamos hasta con la policía, algo a lo que no están acostumbrados, por cierto. Uluwatu fue simplemente decepcionante. Jimbarán, otra playa para turistas mongolos, donde también nos intentaron timar y donde tampoco lo consiguieron.
– Los atascos alrededor de Dempasar (Bali)
– La visita en Taman Negara (Malasia) a una vieja tribu selvática que mantiene sus costumbres “milenarias”, con el suelo lleno de pilas y a 4 km de un resort de lujo
– El tren malayo infestado de cucarachas que nos llevó hasta Singapur
– Ser mordida por un mono en Bali
– Ver como la bolsa que un chino mareado había rellenado con el contenido de su estómago se vaciaba en el suelo con el zarandeo del barco que une Bali con las Gili

Lo mejor:
– Los volcanes Ijen y Bromo de Java
– Ver al sol ocultarse tras el volcán de Bali, desde una playa de Gili Air
– Los miles de peces de colores de las Islas Gili
– El resto de Bali que no he mencionado antes ¡qué isla!
– Los pinchitos de pollo con salsa de cacahuete
– El barrio indio de Singapur
– Quedar con nuestro amigo Iker, que vive en Francia, en el Lotus Café de Ubud, como quién queda en el bar de abajo, y ver su cara al vernos sentados, en tan elegante lugar, con nuestras camisetas de flores

Lo mejor y lo peor a la vez:
– Encontrarse con un sapo negro gigante en la chabola en la que dormimos en Taman Negara (Malasia)
– Hacerme una cicatriz en la rodilla derecha con los corales de Gili Air (así me acordaré siempre)
– Darme un atracón de gambas recién pescadas en Jimbarán y que nos dieran el cambiazo a la carta por otra con los precios más altos… No coló
– Ser atacados con cocos por los falsos guardianes jetas que campan por Pura Besakih (Bali) por negarnos a pagar por entrar a sitios donde es gratis entrar

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