Saqqara (20)
Diarios de viaje Egipto

¡Y yo sin mi fortasec! 8 (Diario de Egipto)

7 marzo 2008

08.00 Despertamos. Es el cumpleaños de Eva. No cualquiera pasa su cumpleaños en El Cairo.08.20 Desayunamos y robamos unas cuantas tarrinas de mermelada de higos.

09.00 Preguntamos en recepción, con muy buen criterio, cuánto cuesta ir a Saqqara. Eva le ofrece la misma cantidad que nos han dicho en recepción, al primer taxista que aparece y que, claro, se pone más contento que unas pascuas. En fin, la edad es lo que tiene.

09.30 Atravesamos un palmeral super chulo.

09.35 Salimos de la ciudad.

09.50 Estamos ya en pleno desierto. Pagamos una entrada absurda que nos permite entrar en un museo que no nos intersa mucho, aunque vemos ahí ¡nuestra primera momia! No hemos colado como estudiantes, eso nos pasa por salir de viaje con personas mayores.

10.00 Vemos por fin la pirámide escalonada. Nos impresiona mucho más que el enclave de las pirámides de Gizá, que están en plena ciudad.

11.00 Un vejete se empeña en que entremos en un sitio que se ve en medio segundo para ver los mismos relieves que hemos visto en dos millones de sitios antes. A la salida, cómo no, nos pide la “tip”. Como seguimos siendo de la cofradía del puño, lo dejamos ladrando, como los perritos salvajes que viven al lado de las pirámides.

12.30 Entramos en un atasco, por variar. Echamos cuentas de lo que nos queda para pasar el día, con todo lo que queremos hacer.

14.00 Nos queda poca pasta y queremos entrar al Museo del Cairo, pero sólo si cuelan nuestros falsos carnets de estudiante, sino, que les dan morcillas a las mojamas faraónicas.

14.05 Miran y remiran los carnets. ¡Pasamos!

14.30 El museo es chulísimo. Sobre todo nos encantan las salas de las momias donde el segurata de la entrada se parte al ver nuestros fake-carnets, pero nos deja pasar.

14.40 María nos vuelve a sorprender con su sentido de lo estético cuando sentencia, muy seria frente a una mojama faraónica: “Pues Tutmosis está bueno”. Y en primicia saqueada de internet os dejo la foto del DNI de Tutmosis para q lo comprobéis por vuestra cuenta.. Después vamos a la sala de las momias de los nobles y reinas. Eva encuentra una igual que Whoopy Goldberg. Estaban fatal estos egipcios. Vemos las momias de animales, los sarcófagos de oro, los tesoros de Tutankamon y yo, como estoy joven y lozana, me voy sola a la búsqueda de “El escriba sentado” y de Rahotep y Nofret. Estos, se quedan descansando en un banco.

17.15 Vamos a cambiar pasta, porque nos estamos quedando sin existencias y nos esperan más compras y una comida-cena-celebración. De la tienda de al lado sale el egipcio más grande del mundo, que era como el gigante verde. Nos guía a una tienda de cachimbas, donde queríamos invertir nuestras libras recién adquiridas.

17.30 Los de la tienda nos quieren timar, así que pasamos del tema y nos vamos, por fin, a comer. Nos habían hablado guay del Falfela, y como estamos al lado y tiene buena pinta, entramos.

17.40 El restaurante mola un montón, con las mesitas de troncos, las fuentes y las plantas, aunque es mucho menos auténtico de lo que esperábamos. La carta está en inglés y de comida egipcia tienen más bien poco. Eva se pide una hamburguesa que es la hamburguesa más rica que hemos probado en nuestra vida hasta la fecha.

18.00 Pedimos una segunda bebida para acabar la comida.

18.19 Nos acabamos la comida.

18.30 Nos traen la segunda bebida Les decimos que se la metan por el ojo de Horus.

18.45 La Meri mira mil pañuelos para regalar. Eva y yo nos dedicamos a mordernos y pegarnos. El dueño de la tienda se hace fan nuestro y también todos los hombres que pasan por la calle. María le regala un palestino a Eva, que para eso es su cumple.

19.05 Yendo a Khan el Khalili encontramos una tetería donde tomar una de nuestras últimas pipas y tés con menta. Los egipcios están locos con un partido de fútbol al lado. Cuando acabamos pillamos un taxi que nos intenta dar un rodeo, pero nos damos cuenta y nos bajamos.

20.05 Estamos en Khan el Khalili a gastar nuestras últimas libras. Vamos a la tienda de Jordi directamente porque somos así de chulos y nos hemos aprendido el camino en ese laberinto.

20.30 Pillamos de todo, una vez más.

21.30 Le digo a Eva que escoja una lámpara porque se la quiero regalar de cumple. Al final la acaba pagando ella. Se la compramos a un señor que, aunque las tiene un poco jodidas y llenas de polvo, nos cae fenomenal porque tiene muchos periquitos a los que quiere un montón, ya que se niega a vender uno sólo de ellos, algo inaudito para un egipcio. Nos quedamos sin libras y le pagamos mitad en libras, mitad en bolis, mitad en euros y el resto en crema Nivea.

22.00 Están cerrando las tiendas, pero paramos en la última a pillar tabacos para pipa y gena. Los tipos son muy jóvenes y simpáticos. Nos ponemos a hablar por los codos con ellos y nos cuentan Corán y medio. Mientras, Alberto y yo planeamos hacerles la 3-14 con los artículos de los que queremos apoderarnos. Se lo rebajamos a saco en libras, cuando les dijimos que se lo teníamos que pagar en euros, redondeamos a la baja y sacamos el poker de ases cuando vieron que les pretendíamos pagar con una bolsa de monedas al estilo de Robin Hood. Nos dijeron que billetes y claro, eran 16 euros, así que les dijimos que les dábamos 15, resignados ante tan terribles y férreos negociantes, claudicaron, y contentos nos regalaron incienso.
Estuvimos mogollón de rato, pero moló mazo. Eva estaba al borde de la muerte. Salimos y regateamos un taxi… no nos quedan libras ni para un mísero té en el Fishawi, así que nos vamos pensando en esos alcoholes que hay en las neveras de nuestras habitaciones. .

00.00 Llegamos al hotel. ¡Hay una boda! Decidimos tomar un par de copazos y bajar a la piscina a ver qué hacen los egipcios cuando se casan.

00.15 Bajamos, ni rastro de la boda. Desolados, nos hacemos una foto en la piscina solitaria.

00.20 Hora de hacer el equipaje. Necesitamos que nos quepa esa montaña de souvenirs dentro de las maletas y mochilas. No nos hemos librado de las miles de barritas de muesli que ni hemos comido ni hemos dado, así que se vuelven para España con nosotros. Hacemos las maletas mientras nos terminamos los alcoholes. Copazo va, copazo viene, y ya no sé si estoy envolviendo en calcetines sucios la caja de nácar de mi abuela o mi neceser.

02.00 Vamos a la cama, con mucha pesadumbre.

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