Pirámides Giza
Diarios de viaje Egipto

¡Y yo sin mi fortasec! 6 (Diario de Egipto)

5 marzo 2008

08.30 Hora de levantarse. Nos crujen varias docenas de huesos.

08.45 El desayuno es un poco infernal, aunque hay dulces que se dejan comer ¡y mermelada de higo! El jefe de camareros es gilipollas. Se hace el gracioso con nosotros mientras les hecha la bronca al resto de camareros por todo. Menudo capullo.

10.15 Tras una generosa ducha, salimos en busca de las pirámides, que por lo visto no están muy lejos de nuestro hotel. De los 300 egipcios que hay en la acera, nos hablan 299. El que quedaba era mudo. Un poli nos acompaña.

10.25 Por la calle un hombre muy simpático nos pregunta si vamos a las pirámides y se ofrece a acompañarnos “porque le pilla de camino a su casa”, nos dice que es amigo del poli y que “es muy buena persona”. El tipo nos mete en una de esas furgonetillas que tanto nos intrigaban, donde la gente sube y baja gratis. Nos enseña a sus hijos en los videos que ha grabado con su móvil (Atif también era un gran aficionado al videoteléfono, como todos los egipcios). Alabamos la belleza de su esposa e hijos al tiempo que nos preguntamos cuántos vídeos más querrá enseñarnos. A mí me sorprende mucho más algo que veo al otro lado de la ventanilla: ¡un camello desollado!. Ahí está el pobrecín, todo lo grandísimo que es, colgado de la puerta de una carnicería patas arriba… El señor simpático, que habla un inglés sospechosamente bueno, nos acaba ofreciendo un paseo en camello por las pirámides, al tiempo que repite: “Españoles y egipcios hermanos, no quiero propinas, no hago negocio con esto. Sólo tenéis que llegar al sitio y decir “Salam Aleikum” para que el hombre se piense que sois como egipcios”… claro, claro. Y por un momento hasta le creímos… El tiempo justo que tardamos en cruzar el dintel de la puerta del primo, colega, socio o lo que fuera de él, el camellero. El tipo nos ofreció algo de beber, pero lo rechazamos, ya que no queríamos hacer negocios. Nosotros no queríamos subir a un camello ni de coña, pero el tío erre que erre. Nuestras negativas eran entendidas como un regateo salvaje. ¡Pero es que el tío no entendía que no queríamos subir en un camello! Se hizo el ofendido, como siempre. Para entonces, el precio ya era el mismo que el de la entrada al recinto de las pirámides sin camello ni nada. ¿Cómo era posible? Nos mostramos desconfiados y nos garantizó que veríamos las pirámides por sus tres mujeres y por el mismísimo Alá y que las podríamos tocar con nuestras propias manos, literalmente. Nuestro simpático y altruista acompañante, se despide de nosotros pidiéndonos una propina y Soraya le obsequia con caramelos para sus niños.

10.50 Soraya y yo estamos subidas a un camello. Hemos visto peligrar nuestros piños cuando se ha levantado. Alberto y Mery, que tienen mucha más clase, cabalgan dos caballos.

11.00 El tipo nos mete por una puerta trasera al tiempo que le suelta un billetito al de la entrada. Ahora sí lo entendemos todo.

11.20 Ya tenemos el chete roto, pero nos lo estamos pasando pipa. El camellero le pregunta a Soraya que si tiene novio. La contestación le deja desconcertado y probablemente empalmado.

11.30 El caballo de Alberto se acerca mucho al camello.

11.31 Alberto mete la rodilla en el culo del camello.

11.36 El camellero nos cuenta que una italiana con piercing en la nariz le enseñó que hay muchas más posturas que las del misionero. Después me pregunta por mi piercing de la nariz. Le enseño el del ombligo. Definitivamente está empalmado.

11.40 Cambiamos. Yo subo a la yegua blanca, que está preñada la pobrina. Mery se sube al camello con Soraya.

11.45 El caballo tira a Alberto. Después se reboza en la arena. Alberto se retira justo antes de que el equino le ponga la herradura de piercing nasal.

12.00 Alberto pasa del caballo revolcón y sube al camello con su Mery. Su culo lo lamentará durante días. Soraya monta ahora al caballo salido y es incapaz de “conducirlo”

12.20 Suena el móvil de Alberto. El interlocutor recibe una respuesta inaudita: -“Me pillas subido a un camello”

12.30 Después de abrirle caminos nuevos en el sexo con sus tres mujeres al camellero (sólo lecciones teóricas, que conste en acta), nos despedimos de él pagándole el parné acordado. ¡Estamos a los pies de la gran pirámide de Kefren! Aunque por la salida de servicio.

12.31 Estos tres, que vuelven a ser estudiantes, se introducen en la pirámide. Mi claustrofobia me lo impide. Me alegro porque el espectáculo al que asisto es mucho más divertido. Una señora que está vendiendo agua empieza a gritar. Señala a un niño al que parece acusar de haber robado algo. Se monta un pollo. Llega un policía que le dice que le enseñe la bolsa, pero el niño, que tiene la mirada de satanás le arrea un bolsazo. De repente entran más hombres en escena. Todos gritan. Aparece un camellero corriendo. Parece que es el padre del crío. Le da una hostia al niño. Se monta un lío y después es el policía el que le quiere dar una hostia al camellero. Se monta la de Alá. Unos japos que salen sin resuello de la pirámide no entienden nada. Después salen estos tres. El pollo se ha disuelto porque han conseguido separar al policía del camellero. Les cuento lo que se han perdido. Ellos me cuentan que yo no me he perdido nada dentro de Kefrén, pero que al menos podrán decir: “Yo he estado dentro de la pirámide”.

12.34 Entramos en el museo de la barca solar.

12.40 Un camellero nos pide un cigarro. Se lo damos.

12.41 Un poli le echa la peta al pobre camellero por pedirnos el cigarro. De hecho nos acojonamos porque el poli también iba en camello y se acercó trotando como si fuera a embestirnos.

12.46 Vemos por fin la Esfinge. Realmente es más pequeña de lo que te esperas, pero es una pasada.

13.00 Nos encontramos con las “Azucar Moreno” de Bollywood. Viven en Londres y se sienten halagadas cuando les pedimos hacernos una foto con ellas.

14.00 Pillamos un taxi dirección al museo de El Cairo. Allí hemos quedado con Elenita que es una amiga arqueóloga de María, que está en el proyecto Yahuti desenterrando cosas, y que es muy bajita, tanto, que los egipcios se lo dicen todo el tiempo por la calle: “Pequeñita”.

15.15 Aún seguimos en el taxi. Todos duermen menos yo, que prefiero charlar con eel taxista, que me está haciendo de guía. Atravesar El Cairo no es fácil.

16.00 Elenita nos lleva a comer a un sitio “que está bastante bien”, donde suelen ir los cairotas a tomar cordero.

16.30 Conseguimos una mesa. Es un callejón con mesas muy feo, donde se come como faraones. Está lleno de hombres y del humo grasiento del horno.

Detrás el fan de mi culo

17.00 Los hombres de la mesa de detrás se revolucionan cada vez que me acerco a coger algo de la mesa, porque dejo entrever un trozo de chicha de mi espalda. Cuando me doy cuenta, me bajo la camiseta lo que los revoluciona mucho más. Decido, entonces, permanecer rígida.

17.25 Pagamos 12€ por 4 caldos, 4 piernas de cordero asadas, 4 ensaladas de tahina y las bebidas.

17.30 Entramos en una pastelería donde compramos toda clase de pastas y pasteles.

18.00 Entramos en otra pastelería a comprar más pasteles.

18.30 Esperamos a Elena en la recepción de su hotel.

18.45 Cogemos un taxi hacia el bazar de bazares: Khan el-Khalili

18.50 Pasamos por delante de un garaje convertido en tetería. Decidimos que no es por ahí. Damos la vuelta Todos los tipos que estaban en el garaje nos miran como las vacas al tren. Nos damos cuenta y decidimos pasar una vez más. Nos partimos porque nos siguen mirando. Decidimos pasar una cuarta vez en nuestras identidades de los Copperfield. Los de dentro flipan de ver pasar a los mismos capullos con gorras, pañuelos y gafas de sol en plena noche y encima despollados. Uno de ellos nos pide el hacerse una foto con nosotros y se marcha tan contento. ¡Qué risa!

19.15 Entramos en el Bazar. ¡Impresionante! Nos estresa la cantidad de cosas que nos apetece comprar.

19.45 Nos adentramos más en el bazar, en la zona donde ya no hay turistas, donde se vende desde televisiones hasta escobillas del retrete. No puede haber más personas por metro cuadrado, ¡pero todo es tremendísimo y genial!

19.50 Soraya compra un palestino.

20.15 Volvemos al bazar para guiris. Alberto empieza a regatear por un par de cachimbas.

20.25 Alberto sigue regateando por las cachimbas.

20.35 Alberto sigue regateando por las cachimbas.

20.45 Alberto sigue regateando por las cachimbas.

20.55 Alberto sigue regateando por las cachimbas.

21.05 Alberto sigue regateando por las cachimbas.

21.15 Alberto paga 20€ por cada una. No sabe que ha hecho el primo

21.30 Nos sentamos en el famoso y architurísitico Fishawi, un bar genial, con mesas y espejos en la calle en pleno centro del bazar. La gente pasa sin cesar a tu lado ofreciéndote cosas. Nos fumamos una shisa y nos pedimos unos tés. ¡Cómo mola El Cairo!

21.31.01 Nos quieren vender unos collares.

21.31.15 Nos quieren vender unos pendientes.

21.31.35 Nos quieren vender un nokia.

21.31.45 Nos quieren vender una muñeca espantosa.

21.31.55 Nos quieren vender algo que ya ni miramos.

22.32.00 Elena manda a tomar por culo a otro vendedor en su idioma….

22.32.10 … etc

23.15 Elena coge su taxi, con el que había quedado a las once.

23.30 Tras el regateo infernal de turno cogemos otro taxi.

23.45 Estamos acojonados por cómo le pisa el taxista.

00.10 Llegamos al hotel milagrosamente sanos y salvos

00.20 Nos tomamos unas copillas

01.20 Nos vamos a dormir

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