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Diarios de viaje Egipto

¡Y yo sin mi fortasec! 3 (2ª parte) (Diario de Egipto)

2 marzo 2008


07.30 Llegamos a un complejo turístico que nos recuerda a Marbella, es Abu Simbel City.

07.45 Atiff aparca el coche y nos dice que bajemos y entremos en una furgoneta, llena de mochilas y demás enseres de otros turistas, que está aparcada al lado para que no le reconozcan los de nuestra agencia.

08.00 Tras unos minutos de espera, bajamos de la furgo y por fin, entramos en Abu Simbel. ¡Prueba conseguida!… bueno, a medias, pero eso vendrá después.08.01 Nos ponemos en la cola de la entrada, con el resto de guiris. De repente, María se queda blanca: -“¡Es él, Mestafa!” Después de tanto esmero para no ser descubiertos y nos lo vamos a encontrar de frente. Así que nos ponemos todos los gorros, pañuelos y gafas de que disponemos para pasar inadvertidos.08.02 Nuestros cutre-carnets de estudiantes repetidores cuelan, pese a que ni siquiera nos hemos tomado la molestia de plastificarlos y ¡entramos a mitad de precio!

08.15-9.15 Un señor con metralleta nos sonríe. Los faraones pétreos observan sentados la aparición de los Copperfield en sus aposentos. Y entonces… ¡tachán! nos encontramos de frente con nuestros compañeros de barco, el grupo de Me-stafa. No sólo hemos logrado llegar a Abu Simbel, además lo hemos hecho a la misma hora que el grupo de Mestafa pese a haber salido una hora más tarde. Turisteamos. Nos sentimos un poco defraudados. La noche había sido tan grande que los faraones nos parecieron pequeños. Aún así hacemos miles de fotos.

09.30 Vamos al punto de encuentro señalado por Atiff. No está.

09.45. Atiff sigue sin aparecer. Las ojeras nos llegan hasta el sarcófago de Micerinos.

09.50. Decidimos dar una vuelta por si Atiff ha aparcado en otro lugar. Por fin lo veo. Como este hombre odia la rutina, nos sorprende con otro coche distinto. Atiff vuelve a tirarle los tejos a Eva, comparándola con Nefertiti.10.00 Emprendemos la vuelta a Assuan. Comienza a hacer mucho calor pero Atiff, no pone el aire acondicionado, así que empezamos a quitarnos ropa. Atiff coloca el retrovisor para tener una buena panavisión del escote de Eva. Yo, como no tengo buen ángulo, me quedo dormidísima.11.15 María duerme encima de Alberto y Eva encima de María. Yo, probablemente duermo encima de Atiff, que sólo nos despierta cada vez que cambia la cinta de cassette. De repente, oigo unas risas. No entiendo nada. Miro a mi izquierda, desde mi asiento de copiloto y veo que quién conduce no es Atiff, sino un señor que no había visto nunca. Ninguno nos hemos dado cuenta del cambio.11.30 Atiff vuelve a ser nuestro conductor. Tiene ganas de charleta y sólo Eva le da palique, además de barritas de muesli. Explica que el taxi es sólo uno de sus tres trabajos. Entre otras cosas es montador de televisión.

12.00 Llegamos a Aswan. Toca despedirse de nuestro magnífico chófer. Atif se hace fotos con la Nefertiti de sus sueños, dice que es para enseñársela a su madre. No cuela, pero Eva se presta a hacerse la foto.

12.15 Llega el taxista de la noche anterior, el mismo nos consiguió a Atif. Como estamos empanados no negociamos con él el precio para que nos lleve a Philae.

12.30 Llegamos al puerto. Hay sol de justicia, así que nos descocamos, aunque estén llamando a la oración en ese momento. Los fieles deciden rezar después de ver el menú de carnes rebosantes, generosas y exultantes. Regateamos duramente una faluca. El barquero se enamora de mí perdidamente. Lo sé, rompo corazones allá donde voy.

12.45 Llegamos a Philae. Ese templo en medio del agua nos encanta, mucho más que Abu Simbel, de hecho. Nos salen toda clase de fans árabes, que nos hacen fotos con el móvil descaradamente. Pero la que más triunfa es María, cuando un grupo de 20 adolescentes le aborda para que se haga una foto con ellos. Alberto, su novio y actual marido, claudica.

  13.30 Mi marinero enamorado nos espera en la faluca. Intento convencerle de que lo nuestro es imposible. Aún así, me hace masaje exfoliante en la espalda con sus manotas (la piedra pómez era gominola en comparación) y me sugiere sutilmente dormir juntos, intentando pasarme mi mano por su cebolleta.

13.45. Llegamos de nuevo al puerto. Un poli avisa a nuestro taxista, que nos tima bastante, pero bueno, estamos contentos con lo bien que ha salido todo.

14.00 Volvemos al barco.

15.30 Subimos todos a cubierta, Alberto y yo a darnos un baño en la piscina mientras Eva y María duermen a pierna tendida. A pesar de estar en pleno desierto, la temperatura del agua es propia del Baikal en diciembre, así nos conformamos con meter los pies y ver cómo se ponen azules. Para un convoy de soldados en la carretera del paseo marítimo frente a donde estamos atracados. Nos miran. Le hablan a mis tetas ya que estoy lozanísima, en bikini. Estas, muy dignas, pasan de responder.

16.30 Las bellas durmientes despiertan. Aprovechamos para ir a los camarotes a por alguna chaquetita.

17.50 Hacemos tonto en cubierta hasta que sirven merienda con té. Merendamos… dos veces.

18.30 Atracamos en Kom Ombo. Vamos a ver el templo, pero el de la taquilla no acepta nuestros fake-carnets de estudiante. Ofendidísimos, decidimos no entrar. De camino nos encontramos a Mestafa y su séquito, que flipan al ver lo pronto que volvemos de visitar el templo. Compramos agua y refrescos para los alcoholes que tenemos en el camarote, en una tienda a
la que hay que escalar más de un metro para entrar. La dueña es dura de roer y al final conseguimos nuestros refrescos a buen precio en la tienda de al lado.

19.30 Hora en la que zarpa el barco. Mentira de Mustafá.

20.00 Vamos a cenar. Nos sentamos con el tío y el sobrino del grupo, juas. El tío tiene 80 y el sobrino 40. Se confirman nuestras sospechas, son gays. La marica sobrina nos hace bullying diciéndonos que los asientos en el restaurante están asignados. No es cierto, pero que le den, preferimos no ver su jeto. Nos vamos a la mesa central, donde nos reímos de ellos y del resto de la fauna que hay en nuestro barco de pobretones. Algunos parece que se creen que están en el camarote de lujo de vacaciones en el mar.

20.30 Zarpa el barco, ahora de verdad

21.00 Subimos al bar del último piso. Música ambiental: reggaeton. Me-estafa hace el agosto vendiendo colgantes en jeroglífico a todos los incautos que no saben que todas estas cosas están mucho más baratas en el Cairo.

21.30 Tras mucho meditarlo y con el peso de la amenaza de que nos podía dejar tirardos sin billetes de avión, hemos decidido que le vamos a pagar las propinas a Mestafa. Como Alberto llevó 150 euros en monedas de euro, yo le agradezco el timo pagándole 25 euros en monedas. Jamás olvidaré su sonrisa de “agradecimiento” cuando me preguntó si mejor no tenía un billetito (en los bancos egipcios el cambio de los billetes de euro está a 8 libras el euro y a 6 libras por moneda de euro)

22.00 Tomamos unos copazos en la habitación y nos acostamos tarde, por no perder las buenas costumbres.

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