Khan El Khalili (10)
Diarios de viaje Egipto

¡Y yo sin mi fortasec! 3 (1ª parte) (Diario de Egipto)

2 marzo 2008

00.00 Yo me vuelvo al barco a intentar dormir. Soraya, Alberto y Mery se van al bazar a tomar té y a fumarse unas cachimbas. Estos tres sufren el primer timazo: tres tes y una cachimba 25 libras en la “terraza” más mugrienta que encontraron. Después descubrirán que los tés estaban por a 3 libras cada uno y la pipa a 5. Después María compró una caja de palillos, sí, palillos, por el módico precio de 3€. Bueno, la primera vez y a esas horas es lícito ser un pardillo.

01.20 Soraya aparece en la habitación. No he dormido ni un minuto. Me he empezado a rayar con el tema de que el Me-stafa iba a jodernos y me
estresa hacer ese viaje de tantos kilómetros sin pasaporte.

01.30 Soraya acude, no sin rechistar, a recepción a pedir que nos devuelvan los pasaportes.

01.31 Me visto y me presento en recepción. El encargado, muy borde, nos dice que no, que no nos los da y que a Abu Simbel no se puede ir sin pasaporte, por si son esas nuestras intenciones. Y que si insistimos en coger el pasaporte tiene que avisar a Mestafa, cosa que no nos conviene en absoluto, así que nos volvemos a la habitación si ellos.

01.40 Soraya me dice que así he puesto sobre aviso más aún a Mestafa. Le doy la razón y me estreso aún más.

03.00 Suena el despertador. He dormido 5 minutos y estoy de los nervios. Me pongo un pañuelo en la cabeza y las gafas de sol. Es la mejor forma de pasar desapercibida a esas horas de la noche.

03.30 Afortunadamente no nos hemos cruzado con nadie en el barco y no nos han puesto pegas para salir, algo que aunque suene surrealista, sabemos que sucede a menudo.

03.32 Nos apostamos en la puerta de la comisaría a esperar a Atif. Pasan los minutos y no aparece.

03.40 Un tipo se acerca y nos pregunta: “¿Abu Simbel?” Respondemos que sí. Después le preguntamos que si viene de parte de Atif y asiente. Desconfiamos porque Atif nos aseguró que sería él el conductor y dice que viene de su parte. Total, que empanados, como estábamos, le damos todos los datos quenecesita para liarnos, véase:
“¿Hablamos del mismo Atif, un tipo grande y con bigote?”
“Por supuesto, ese mismo. Os va a costar lo mismo, más una propina para mi”
“No, no pensamos pagar más de 600 libras”
-“Ah, claro 600 libras que habéis quedado con él y la propina para mí”
-“¡Vaya!, él no nos dijo nada, pero este tío sabe lo de las 600 libras”.
Premio a la sagacidad 2008. El tipo entonces para un taxi y nos dice que subamos, que el taxi nos llevará al microbús que sale para Abu Simbel. Como somos muy obedientes, subimos.

03.44 No llevamos cien metros en el taxi cuando vemos en la acera de enfrente a Atif, esperando “¡¡¡¡¡Stop, stop, stop!!!” grito. El tío finalmente para ante mis gritos histéricos. Estos cabrones se bajan pitando y yo me quedo atascada en la parte de atrás ¡y me cierran la puerta! Empiezo a gritar “¡¡¡Esperadme, joder!!!” y logro abrir la puerta. Casi me como la tierra al salir. Cruzamos la carretera corriendo.

03.45 Atif no da crédito, ni la gente que nos observaba desde la comisaría. Le preguntamos que si conoce al taxista y nos dice que de nada. Acabamos de vivir un secuestro express.

03.46 Yo entro en estado de pánico y digo que le den por el culo a Abu Simbel, que me voy al barco. Se aprovechan de que no he dormido y me encuentro floja y me convencen para entrar en el coche de Atif.

03.48 Cuando ya parece que está todo solucionado, Atif pone el motor en marcha. Entonces, por su ventanilla se asoma un tipo muy cabreado que le empieza a escupir cosas en árabe. Viene de la acera de la policía. Nos acojonamos todos, incluido Atif, que empieza a discutir con el pavo. De repente Atif se gira y nos pregunta que si hemos venido con alguna agencia y confesamos que sí. Pone cara de poker. El tío le hace preguntarnos en inglés que de qué agencia somos. Le decimos una mentirijilla. Ya no sabíamos que era mejor, si mentir o decir la verdad. El caso es que el tío llama por teléfono. Atif también llama por teléfono. Y no entendemos nada. Y yo me quiero volver al barco, porque ese estrés a las 4 de la mañana y sin haber dormido, no puede ser sano. Y
siguen hablando en árabe, y no entendemos nada, ni del árabe ni de la situación. Pero tras unos minutos interminables Atif se pone en marcha. Yo le digo que pare, que me bajo y estos que no, que a ver qué pasa. Y de repente Atif coge el camino contrario al convoy que va a Abu Simbel. No entendemos nada.

03.53 Atif nos pregunta que cuánto nos pedía la agencia por ir a Abu Simbel, y vemos que ya la tenemos liada, que nos va a extraer los riñones para compensar la diferencia. Y yo cada vez tengo más ganas de irme al barco.

03.58 Atif para en una calle con muchos perros hambrientos y un taxi que se cae a pedazos. Nos pide que nos montemos en él y nos dice que nos vemos después. Le suelta un billetito al taxista. Ahora sí que estoy dispuesta a irme al barco, aunque sea a lomos de uno de esos perros vagabundos.

04.05 María opina lo mismo que yo, pero mantiene la teoría de que “todos juntos donde sea”. Al final, como siempre, Soraya consigue retenerme y hacerme partícipe, o mejor cómplice, de sus locas aventuras.

04.10 El taxista, que no habla una palabra de inglés, nos para en una calle inquietante llena, también, de perros callejeros y de basura. Mediante señas nos dice que tenemos que esperar a Atif. Alberto trata de salir del coche y el taxista le dice de muy buenas maneras que mejor se quede dentro. Él y María empiezan a fumar compulsivamente y el taxista les ofrece tabaco
Cleopatra. Entonces aparece Atif con otro coche igual de flamante que el otro, pero de distinto color. Nos montamos y el taxista se despide sonriente.

04.20 Después de unos cuantos cientos de metros Atif para en una carretera, al lado de lo que parece una granja. Ahora son, aproximadamente, 500 los perros vagabundos que merodean,
testigos de nuestro desconcierto y de mis tripas revueltas. Atif espera pacientemente. Nosotros también, no sabemos muy bien el qué. Tengo que salir del coche a tirarme unos cuantos pedos producto del estress y para no matar a estos, cosa que desde luego se merecen. Canta el gallo. Segundos después suena la primera oración del día, y eso que aún es noche cerrada. Soraya le pregunta a Atif por la llamada a la oración. María y Alberto van ya por la quinta cajetilla.

04.45 De repente, Atif nos manda entrar en el coche y salimos disparados.

04.47 En una labor de acoplamiento perfecto, Atif encaja su coche en el siguiente convoy como si de una pieza de tetris se tratara. El jodío
había logrado despistar al cabrón ese que mandó Mustafá para jodernos el plan.

05.00 Hay luna llena. Vamos a casi 200km/h por una carretera que atraviesa el desierto como la cicatriz recta de una puñalada. Vamos descojonados con todo lo que ha pasado. Atif no para de comer pipas y de repente saca un termo y se pone un café. ¿Quién sujeta el volante? Nadie. Nos ofrece café, pero le decimos que no queremos, preferimos que siga en su carril en vez de ir ocupando ambos sentidos.

06.00 Atif adelanta a todo el convoy. Vamos solos en la carretera comiendo barritas de Muesli y encomendándonos a Alá. Amanece en el desierto, ¡vaya momentazo!

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