Karnak (15)
Diarios de viaje Egipto

¡Y yo sin mi fortasec! 2 (Diario de Egipto)

1 marzo 2008

08.15 Nos levantamos con los currantes.

08.30 Leti nos deja en el tren, en dirección al aeropuerto. En sus ojazos azules, se vislumbra esa rabia que se siente cuando te despides, para ir a currar, de una panda de cabrones que se van de vacaciones y que además no te han dejado casi dormir.

09.15 Llegamos al aeropuerto. Nos vamos a desayunar tranquilamente, olvidándonos de que debíamos facturar en algún momento.

10.15 Vamos a facturar. La cola llega a Lugo.

11.00 En el duty free nos hacemos con los alcoholes que alegrarán nuestras veladas egipcias. María se compra un cartón de tabaco XXL. Aún no lo sabe, pero estará destinado a ser repartido entre los niños egipcios.

12.00 Despegamos. Soraya está aterrorizada. María duerme.

14.00 Nos despiertan para darnos de comer. Adelantamos una hora nuestros relojes. María duerme.

15.00 Al otro lado de la ventanilla, un desierto infinito con los capilares sobre su piel que dibuja el viento. María duerme.

17.30 Aterrizamos en Aswan. María duerme.

17.50 Salimos pitando a la zona de control de inmigración haciendo caso omiso al tío de nuestra agencia que mueve el cartelito para reunir al rebaño. Nuestro plan, hacernos el visado por nuestra cuenta. Razón: 15$ que cuesta hacerlo directamente, 34€ que cuesta que te lo dé la agencia. Nos dirigimos a la taquilla para comprar el visado pero nos dicen que no. Nuestro gozo en un pozo. Como en un vuelo charter lleno de pringados españoles de agencias, no te dan la opción de comprar tu visado. Lamentamos no haberlo llevado hecho desde España (25€)

18.10 Nuestro guía, Mustafa, (que a partir de las 22.30 será conocido como Me-stafa) nos pastorea con el resto de borreguitos hacia el autobús.

18.40 Nos dejan en nuestro barco, que para lo que esperábamos, está de puta madre.

18.50 Nos secuestran el pasaporte en la recepción. Con el rebaño reunido en el bar del crucerito, Mustafa cuenta las excursiones. Nos descojonamos: Abu Simbel 95€ por cabeza. Decimos que no queremos ninguna y nos empieza a coger tirria, al tiempo que deja claro que la única forma posible de ver Abu Simbel, es única y exclusivamente con SU excursión. El convoy salía pocas horas después (a las 3.30 de la mañana).

19.10 Mustafa reparte las llaves de las habitaciones. Por supuesto, a Soraya y a mí nos toca en el sótano, donde el agua casi tapa los ojos de buey. Pero eso no es lo peor. El olor a combustible hace que te pilles un colocón del quince ¡¡¡y no se pueden abrir las ventanas!!!

22.00 Cenamos. La comida es infernal. Empezamos a descubrir por qué este paquete era tan sumamente barato.

22.30 Le pido a Mustafá que nos cuente a qué hora sale el barco al día siguiente. Enterado de que no íbamos a hacer ninguna excursión con él, me suelta que ya nos veremos en el aeropuerto de Luxor, desentendiéndose por completo de nosotros. Acto seguido nos exige que le paguemos en ese momento 40 € en concepto de propinas ¡por cabeza!. Me niego. Se enfada y amenaza con llamar a su jefe. Le digo que le llame. No le llama. Me dice que las propinas son obligatorias. Le digo que el concepto “propina” está basado en la voluntad, no en la obligación. Me dice que en el folleto se decía que eran obligatorias. Le saco el folleto del mayorista y de la web por la que lo contratamos, donde en ninguna parte se dice que sean obligatorias. Se mosquea. Le he dejado sin argumentos así que pasa al plan B. Nos amenaza con que nos podemos quedar sin billete para el vuelo de Luxor a el Cairo, ya que si nosotros no “cumplimos”, ellos tampoco. Yo, que ya había leído que más de una vez no le han proporcionado billetes a los que no han pagado propinas, me cabreo. No le pagamos.

22.50 Abandonamos el barco para buscar la manera de salir las 3.30 de la madrugada hacia Abu Simbel con el convoy (no hay otra manera de hacerlo).

23.00 Nos metemos en el zoco de Assuan. Como son las once de la noche, las agencias están cerradas, pero Soraya no se da por vencida y pregunta sin parar. Un hombre consigue que nos abran una agencia. El tío es muy majete y está dispuesto a llevarnos. Nos pregunta que si venimos con agencia y le decimos que sí, pero que tenemos intención de hacer todas las excursiones por nuestra cuenta. Al tipo le cambia la cara y dice que no nos pueden llevar. La mafia que tienen montada los guías de las agencias es increible, sobre todo teniendo en cuenta que esta peña está dispuesta a vender a su abuela como souvenir en calidad de momia con tal de sacarse unas pelas. Seguimos paseando por Assuan buscando lo imposible. El tiempo pasa y cada vez quedan menos horas para que salga el convoy sin nosotros.

23.20 Mery empieza a regalar sus primeros cigarros. Soraya le pregunta a un tipo que, muy decidido, para un taxi en plena en curva, una curva que era el final de una pronunciada cuesta. El taxista deja el vehículo en medio de la carretera, como si las leyes de la física no fueran con él. Hace una llamada. La palabra clave es Abu Simbel.

23.30 Escasos minutos después de la llamada, aparece un coche estupendísimo. De él se baja un egipcio grande, bien plantado, un señor de tomo y lomo: Atif. Nos encanta, y mucho más cuando nos dice que él nos lleva a Abu Simbel en su flamante cochazo. Nos pregunta que si venimos con agencia y,en vista de nuestra experiencia anterior, le mentimos. Quedamos con él a las 3.40 a.m en la acera de enfrente a donde está atracado nuestro barco, para evitar encontrarnos en la misma calzada con todos los de la excursión de Me-stafa y que se montara el pollo. No habíamos reparado en que en la acera de enfrente había una comisaría de policía. Nos despedimos de Atif y acordamos con el tipo que nos lo había conseguido, que nos llevara al día siguiente a Philae. Nuestros ambiciosos y surrealistas planes eran ver Abu Simbel (a 350km) y después Philae (cerca de Aswan) y llegar a tiempo al barco antes de las 15.00, que es cuando zarpaba para Kom Ombo.

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